¿Podrán los robots reemplazar totalmente a los humanos en el trabajo?



Cuando inició la Revolución Industrial a mediados del siglo XVIII en el Reino Unido, que se basaba básicamente en el surgimiento de máquinas construidas para automatizar y agilizar tareas que de manera manual eran tediosas, peligrosas y poco productivas, se pensó en la idea de que estas máquinas reemplazarían por completo la mano de obra humana y acabarían con el empleo de personas en la industria; sin embargo, lejos de ser así, se abrieron grandes oportunidades laborales en los mercados, ya que estas máquinas requirieron de personal capacitado en operarlas, lo cual literalmente ‘revolucionó’ la industria en aquel entonces.


Esta importante revolución tuvo su éxito en que alivianó la carga física para los seres humanos en el trabajo y permitió ir más allá de lo que podría llegar cualquier persona en una labor, todo esto, a nivel físico. Pero, ¿qué está pasando hoy en día con el desarrollo de robots que están haciendo lo mismo que aquellas máquinas pero a nivel mental?


En la actualidad, ya hay varios puestos de trabajo en la industria que están siendo ocupados por robots, los cuales se dedican a tareas automatizadas y de análisis lógico organizado que no requieren de un pensamiento abstracto y/o creativo, sino de una programación estructurada; este es el caso, por ejemplo, de un Software de informes periodísticos (https://automatedinsights.com/) que recopila la información recolectada (por periodistas humanos, claro está), la analiza y genera un reporte de la misma y según los estudios ha generado resultados analíticos más efectivos que los que lograría un ser humano.


También están los operadores telefónicos programados, que están desarrollados para llevar al usuario a respuestas puntuales basadas en un recorrido de preguntas frecuentes que se colectan de acuerdo a experiencias previas en el servicio al cliente; esto quizás ya lo hemos experimentado muchos de nosotros al llamar a servicio al cliente de un operador de telefonía, por ejemplo, cuyo servicio ya no es brindado por una persona sino por una operadora digital que ofrece varias opciones de menú, incluso en diferentes idiomas, para solucionar las diferentes inquietudes que podamos requerir. Sin embargo, aún es necesario pasar a atención humana cuando la pregunta o requerimiento es muy puntual y quizás inexplicable por medio de menús y preguntas frecuentes.


Estos simples ejemplos marcan una brecha: mientras los robots no puedan desarrollar pensamiento abstracto, desordenado o creativo, como entrevistar cálidamente a una persona o solucionar sus dudas triviales, estamos lejos de quedar en manos de ellos totalmente a nivel laboral; lo cierto es que seguirán evolucionando y brindando a la humanidad más comodidad y un mundo más conectado, intuitivo y funcional.

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